nuestro primer virus estomacal

Siempre me queda pendiente hacer un post sobre las múltiples primeras veces de itzi. Así que hoy no dejo escapar nuestro PRIMER VIRUS ESTOMACAL. Digo nuestro porque ha sido un poco compartido, que itzi es muy generosa y de todos sus virus siempre guarda un poco para mi!

Ese maravilloso bichito que se coló en el estómago de itzi y hacia que todo lo que entraba ya fuera sólido o líquido volviera a salir. He de confesaros que al principio no le dí mucha importancia, pensaba que eran vómitos por los muchos mocos que debía tener en el estómago. Aunque según iba avanzando la cosa y vomitó también los sólidos, ya empecé a pensar que la cosa podría ser algo más que simples mocos. El síntoma definitivo de que algo no iba bien fue cuando vomitó el agua como si fuera la niña del exorcista (¡qué el agua paso por encima de la mesa y todo!)

Dice mi hermano que hay que ver la facilidad que tienen los niños para vomitar y estar al segundo como si no pasara nada. Y es verdad, itzi al principio vomitaba como si tal cosa. Pero en estas ultimas ocasiones ya no le hacia tanta gracia.

Con semejante panorama no quedaba otra que la correspondiente visita al pediatra, que nos dijo que efectivamente estaba al límite de pérdida de peso y que teníamos que cortar el vomito como fuera para evitar tener que llevarla al hospital. Nos mandó un suero, una dieta blanda después de administrarle el suero y un par de consejos de alimentación para la semana siguiente.

Lo peor del mundo fue tener que darle el suero de 5ml en 5 ml y cada 5 minutos. La pobre itzi (que es de muy muy buen comer) estaba muerta de hambre y la idea de beber 5ml cada 5 minutos le pareció horrorosa. Ya nos había advertido el pediatra de que se enfadaría pero que debíamos ser pacientes. Los primeros 30 minutos (era un total de dos horas a ese ritmo de 5 minutos y luego otras dos horas más cada 10) fueron una pelea horrorosa por entretenerla mientras pasaban los minutos entre tomas. Tanto disgusto tenía la pobre que finalmente a la hora y media cayó rendida de sueño.

Lo mejor de todo es que el suero funcionaba, en toda esa lucha no había vomitado ni una sola vez (y eso que pensé que lo haría pero de puro cabreo que tenía). Pasó toda la noche tranquila y dormida y a la mañana siguiente volvimos a la carga. Esta vez tras pasar media hora con el suero cada 10 minutos opté por darle el biberón. No podía ya más de hambre y como no había vomitado, me arriesgué.

Y tendríais que haber visto la cara de felicidad que puso cuando lo probó. Me miró con una cara que yo interpreté de “no se que he hecho estos días para que me tuvieras sin comer, pero me alegro de que vuelvas a darme comida“.

Con ese desayuno y las posteriores comidas hemos dado por zanjado el tema bichos estomacales. Aunque en el camino itzi ha perdido unos 600 gramos que se le notan en las piernas, pero no en el ánimo. Y que además recuperará pronto porque no perdió nunca el apetito!!

Y como para muestra un botón: os dejo la foto de ayer con mi prima Vicky, poniendo su cara de “pillina malona”.

Pillina

¡¡la foto no es muy buena pero se la nota la cara de mala!!

M.

2 comments

  1. a mi me pasa igual…nunca hice el post de primeras veces…y ya ni sé donde están apuntadas! pobrecica tanto vomitar…la mia mayor pillo rotavirus con un año…y flipe como puede salir el alimento “disparado” de dentro de un niño

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